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jueves, 20 de marzo de 2014

Para decir ''con Dios'', NOS SOBRAN LOS MOTIVOS.

Este adiós, no maquilla un "hasta luego",

este nunca, no esconde un "ojalá",

estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas, son las de después.

A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.


Con esta emotiva prosa comienza otra de los temas que le dedicó a Paula, su novia argentina. Además en esta versión en vivo, Joaquín recita este desgarrador poema. Escrito desde las entrañas, escrito con sangre más que con tinta. 


''Nos sobran los motivos'' perteneciente al disco con ese mismo nombre, se publicaba en el año 2000 y vendía más 300.000 ejemplares. Este doble CD recopila canciones grabadas en distintos conciertos.

Además, en él se recogen canciones de otros discos anteriores, por ello os los voy a enumerar, y os pondré al lado alguna canción que salga en éste, para situarnos un poco: 

-Juez y parte (1985)--> Princesa
-En directo (1986)--> Calle melancolía
-Hotel, dulce hotel (1987)--> Que se llama soledad/ Así estoy yo sin ti
-El hombre del traje gris (1988)--> ¿Quién me ha robado el mes de abril?
-Mentiras piadosas (1990)--> Medias negras
-Física y química (1992)--> Y nos dieron las diez/ La del pirato cojo
-Esta boca es mía (1994)--> Ruido
-Yo, mí, me, contigo (1996)--> Y sin embargo
-Enemigos íntimos (1998)--> Yo me bajo en Atocha
-19 días y 500 noches (1999)--> 19 días y 500 noches/ Noches de boda

Esta canción, en concreto, es una canción bastante pegadiza desde mi puntos de vista, ya que cuenta con varias anáforas y usa el adjetivo demostrativo (este/esta) como conductor. 

En la canción se enumeran cosas que dejan de funcionar o que indican el final de una relación, una sala de espera sin esperanza o bien un sueño que sueña que se despierta, para acabar diciendo que: «para decir adiós a los dos nos sobran los motivos», dando así por zanjado el asunto y terminada la canción.


Esta canción es, sin dudas, la manera más dulce y encantadora de ponerle un punto final a una relación que necesitamos dejar atrás. Un adiós dicho con la más pura poesía a la que Joaquín nos tiene acostumbrados. Un caballero que renuncia a una dama, a la que se niega a seguir amando. Sin odios, sin rencores, destila solamente amor y melancolía. Cada frase es un reflejo de la tremenda desolación en la que nos sumergimos cuando debemos concluir algo, más por obligación que por deseo. Para protegernos. Para salvarnos. Para colgarnos en el corazón el cartel de “Cerrado por derribo”... hasta la próxima vez que volvamos a enamorarnos como idiotas.

Después de escuchar las palabras de esta canción creo que pocos podemos aportar algo, así que os dejo con sus letras, para que disfrutéis al máximo de esta inigualable canción.

Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas,
con los muebles del amor.

Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada, menos de ti,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alcana,
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "con Dios" a los dos
nos sobran los motivos.

Este museo de arcángeles disecados,
este perro andaluz sin domesticar,
este trono de príncipe destronado,
esta espina de pescado,
esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de barbazul,
que poco rato dura la vida eterna,
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida,
con su terco knock knockin' on heaven's door,
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.

Este Land Rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en el Luna Park,
estos dedos que sueñan que te desnudan,
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.
Creo que todos los que nos vimos obligados (porque nos sobran los motivos) a terminar una historia, podríamos elegir este modo elegante y romántico de decir adiós. Así  que, de la misma manera, con esta elegante y romántica canción, me despido yo también y agradezco a todos los que nos habéis ido leyendo a lo largo de estos últimos meses.


Cuando el amor se acaba, y nos sobran lo motivos, lo mejor es ser coherentes con uno mismo y dejar marchar… 

MARINA ELIZALDE

viernes, 20 de diciembre de 2013

CONTIGO, como el perro y el gato.

CONTIGO, sin duda una de las canciones más conmovedoras y emotivas de ''el flaco de Úbeda''. Mi favorita entre todas, una canción que te llega a lo más profundo y con la que probablemente, la mayoría de nosotros, nos hemos sentido identificados alguna vez.

Contigo, está tomada como ejemplo barroco de la poesía sabiniana. Esta canción, perteneciente al disco Yo, mi, me, contigo, está considerada como una interesante comparación con el soneto de Quevedo ''Amor constante más allá de la muerte'', ya que hace un gran uso de la repetición en las estrofas que constituyen la primera y segunda partes de la canción, donde el «Yo no quiero» se repite dieciocho veces, formando por tanto, dieciocho versos endecasílabos, una de las métricas más recurridas del Barroco.

Además, el «Yo no quiero», en el cual predomina un narrador en primera persona, y su significado negativo, nos muestran una concepción del amor que lucha contra el aburguesamiento del sujeto, para oponerlo al final de cada estrofa a la afirmación de «Lo que yo quiero». 

Otras de las características por las cuales podemos calificar esta poesía de barroca es por que utiliza el ablativo absoluto, “corazón cobarde”, seguramente como vocatico referido al ''tú'' femenino.


Contigo habla de todo lo que se ha perdido, de todo lo que está a punto de perderse.... De lo que se quiere y lo que no. Del desgaste del amor, de la cotidianidad y de la pasión y la muerte. De la grandeza del amor, de la simpleza, de la renuncia, del amor cobarde. Al igual que en el último terceto del soneto de Quevedo, y en especial el último verso: “Polvo serán, mas polvo enamorado”, el estribillo de esta canción lo resume todo: la historia del perro y el gato, el ''ni contigo, ni sin ti''. 

Porque hay veces que el amor se vuelve civilizado, y tal serenidad mata al amor. E incluso queriendo domingos por la tarde, columpio en el jardín o París con aguacero, imágenes del amor perfecto, lo que realmente importa, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí…


Sabina utiliza la ironía y el sarcasmo. La mordacidad, las asociaciones impertinentes, los juegos verbales… Sus letras, de uso corriente están entrelazadas con cultismos, contrastes y antítesis. Al igual que Quevedo, también Sabina “se apresuró a reír de todo para no tener que llorar”.

Como vemos, esta canción es pura poesía. Poesía cantada que sale de su alma y de su rasgada voz de fumador empedernido, rasgada por los años, curtida por la experiencia y vestida de las vivencias que convierte con maestría en inolvidables canciones como ésta.


Yo no quiero un amor civilizado,
Con recibos y escena del sofá;
Yo no quiero que viajes al pasado
Y vuelvas del mercado
Con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros;
Yo no quiero sembrar ni compartir;
Yo no quiero catorce de febrero
Ni cumpleaños feliz.


Yo no quiero cargar con tus maletas;

Yo no quiero que elijas mi champú;
Yo no quiero mudarme de planeta,
Cortarme la coleta,
Brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
Yo no quiero columpio en el jardín;
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas

Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,

No me pidas llegar a fin de mes;
Yo no quiero comerme una manzana
Dos veces por semana
Sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
Yo no quiero besar tu cicatriz;
Yo no quiero parís con aguacero
Ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado;

No me digas volvamos a empezar;
Yo no quiero ni libre ni ocupado,
Ni carne ni pecado,
Ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;

Yo no quiero contigo ni sin ti;
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
Es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas

Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.

Pues ésta es la letra de la canción, pone los pelos de punta, ¿verdad?. ¿Quién no se ha sentido nunca así?, ¿cuántos de nosotros hemos escuchado esta canción y pensado ''es mi canción, parece que está escrita para mí...''. Pues sí, así me sentí yo la primera vez que la escuché. Y es que todos habremos tenido una relación ''imposible'', en la que llegamos a un punto que la otra persona a veces, está de más, pero nunca llega a sobrar. Esa persona a la cual mataríamos, pero sin la que no podemos vivir.

Aquí, en el soneto de Quevedo ''Amor constante más allá de la muerte'', podemos apreciar las comparaciones mencionadas con ''Contigo''.

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera, 
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría, 
Y perder el respeto a ley severa.


Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.



Y para terminar, os dejo esta cita del Maestro Sabina, que resume
completamente todo lo hablado hasta ahora.

NO SALGO A BUSCARTE PORQUE SÉ QUE

CORRO EL RIESGO DE ENCONTRARTE.


http://www.youtube.com/watch?v=FOJq2dYb4xI


MARINA ELIZALDE GUERRERO



martes, 19 de noviembre de 2013

JOAQUÍN SABINA, primeros pasos.

Joaquín Ramón Martínez Sabina, más conocido como Joaquín Sabina, nació un día 12 de febrero de 1949 en la localidad de Úbeda, Jaén. Joaquín Sabina, es un cantautor y poeta español de gran éxito tanto en el ámbito nacional como en países hispanoamericanos.




Los géneros musicales en los que destaca son el Rock, Pop y Canción de Autor, los cuales combina con su genuina voz y su gran maestría con la guitarra.

Con sólo catorce años, comienza a escribir poemas y a componer música en una banda formada con sus amigos llamada Merry Youngs, que se dedicaban, sobre todo, a versionar a cantantes de rock como Elvis Presley, Chuck Berry o Little Richard.

 En lo que respecta a los poemas de amor, por esa época, Joaquín, tenía una novia (Chispa), la cual le sirvió de inspiración para crear varios de estos poemas. Tuvieron una relación bastante accidenta, ya que el padre de Chispa no aceptaba la relación que ésta mantenía con el poeta. Finalmente, el padre de Chispa, harto de ese amor de corazones jóvenes, decide coger a su hija y trasladarse a Granollers (Barcelona) para poner punto y final a esa relación.

En 1968, Joaquín, se traslada a Granada para iniciar los estudios de Filología Románica en la Facultad de Filosofía y Letras de dicha universidad.

Su ideología izquierdista le lleva a relacionarse con movimientos contrarios al régimen franquista. En 1970 comienza a colaborar con la revista Poesía 70, compartiendo páginas con Luis Eduardo Aute o Carlos Cano. En ese mismo año lanza un cóctel molotov contra una sucursal del Banco de Bilbao en Granada en protesta por el Proceso de Burgos, por lo que se ve obligado a exiliarse. Al carecer de pasaporte, no puede salir inmediatamente del país, pero conoce a un hombre, Mariano Zugasti, que, tras unas horas de conversación, le cede el suyo. Con nombre falso y acompañado de Lesley, su novia de entonces, Joaquín pone rumbo a París, donde pasa unos meses, y posteriormente a Londres, donde vive como okupa durante su primer año de estancia en la ciudad.


Colabora en Londres con el Club Antonio Machado, uno de los centros frecuentados por emigrantes y exiliados. En la capital inglesa escribe sus primeras canciones y organiza un cineclub donde se exhiben películas de Luis Buñuel, el cual estaba prohibido entonces en la España franquista. Durante aquella época, Joaquín, se gana la vida cantando en el metro, restaurantes y cafés.

En el año 1977, tras la muerte de Franco, consigue volver a España gracias a un pasaporte legal facilitado por un cónsul español en Londres.

En 1987 se casa con su primera mujer, Lucía Inés Correa Martínez, se traslada a Madrid, y edita su primer LP: INVENTARIO. Así es como comienza su carrera musical de gran éxito.



MARINA ELIZALDE GUERRERO.